Generalidades y alcances en la pericia de firmas y escrituras.
- 21 abr
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1. La cuestión terminológica: más allá de la "pericia caligráfica"
Persiste el error común de denominar a esta disciplina como "pericia caligráfica". Esta costumbre está arraigada en el vocabulario de los operadores jurídicos -jueces, fiscales y abogados-, quienes suelen utilizar plantillas para realizar aquellos requerimientos mediante los cuales solicitan peritajes tendientes a establecer la autenticidad o falsedad de firmas o procedencia de textos.
Sin embargo, la academia y la técnica han evolucionado hacia términos más precisos. Diversos autores han propuesto métodos y nomenclaturas cuyo objetivo común es determinar la autenticidad de una signatura o la procedencia de una anotación manuscrita.
Algunos enfoques son el:
Grafoscópico: definido por Celso y José del Picchia como el capítulo de la documentoscopía orientado a verificar la autenticidad o autoría de los grafismos[1] (firmas y textos). Es una disciplina de objetivos esencialmente prácticos. Etimológicamente, proviene del griego grafos (escritura) y skopein (examinar), concepto que hoy se extiende al uso de instrumental y equipamiento especializado.
Grafocrítico: término acuñado por Félix del Val Latierro para la disciplina dedicada al estudio de la autenticidad del grafismo en los documentos[2].
Scopométrico: desarrollado principalmente por los gabinetes de la Policía Federal Argentina y difundido por Jorge Omar Silveyra. Se basa en el estudio físico de las evidencias mediante técnicas de medición y comparación que no alteran el objeto peritado. Su metodología consiste en una observación minuciosa y mediciones precisas para el cotejo con ejemplares auténticos, fundamentándose en las leyes universales de la escritura. Etimológicamente significa "medida de la observación"[3].
Grafotécnico: aunque Solange Pellat empleó este concepto para aplicaciones prácticas relacionadas con el temperamento, hoy se entiende como el análisis minucioso realizado por un experto que aplica conocimientos científicos y artísticos. El perito utiliza fuentes de iluminación, instrumental óptico y equipo adecuado para establecer la identidad gráfica del autor, plasmando sus conclusiones en un informe técnico para ser defendido en juicio.
Existe consenso en que, más allá de las denominaciones, la finalidad de estos estudios tiene es establecer la autenticidad o no de una signatura o precisar quien es el autor de un texto manuscrito. No obstante, cabe hacer presente que también resulta fundamental avanzar hacia una unificación de conceptos en este apartado de la documentología para así facilitar la comprensión de los informes tanto para los que se dedican a esta disciplina como para sus receptores finales, que son los operadores jurídicos y auxiliares de la justicia.
2. Las leyes del grafismo
En la doctrina existe consenso respecto a que el estudio de firmas y escrituras se rige por un principio fundamental, un postulado general y las leyes de la escritura establecidas por Solange Pellat. Según lo citado por Del Picchia[4], estos son:
Principio Fundamental
Individualidad del grafismo: La escritura es individual e inconfundible. No existen dos grafismos iguales; cada persona posee rasgos propios que siempre permiten distinguir su escritura de la de otra.
Postulado General
Independencia del alfabeto: Las leyes de la escritura son universales y no dependen del alfabeto utilizado por el hombre al escribir; por lo tanto, se puede reconocer e individualizar el grafismo de determinada persona.
Leyes de la Escritura (Pellat)
Primera Ley (Subordinación del gesto gráfico): El gesto gráfico está bajo la influencia directa del cerebro. Su forma no se ve modificada por el órgano escritor (mano, boca, pie) si este funciona normalmente y está adaptado a la función de escribir.
Segunda Ley (Acción del "Yo"): Al escribir, el "Yo" actúa con una intensidad que varía continuamente entre el esfuerzo y el automatismo. La intensidad es máxima en los inicios (donde hay mayor esfuerzo) y mínima en los finales (donde el movimiento es secundado por el impulso adquirido).
Tercera Ley (Marca del esfuerzo): No se puede modificar voluntariamente la escritura normal sin que el trazado revele la marca del esfuerzo realizado para lograr dicha modificación.
Cuarta Ley (Simplificación instintiva): En circunstancias donde el acto de escribir resulta difícil, el escritor traza instintivamente formas de letras que le son más habituales, simples o de esquema más fácil de ejecutar.
3. Factores determinantes en el análisis de firmas y escrituras
Para determinar la autenticidad o falsedad de un grafismo, el perito no debe limitarse a una inspección morfológica superficial (similitud visual) entre la muestra cuestionada y los especímenes indubitados. Según Zajaczkowski, este análisis requiere un método riguroso y sistemático para evitar conclusiones erróneas o apresuradas[5]. El cumplimiento estricto de dicha metodología otorga al informe pericial certidumbre y rigor científico.
Si bien existen diversos enfoques metodológicos, el estudio del grafismo se fundamenta en factores específicos que actúan como indicadores técnicos durante las operaciones periciales. Con el objetivo de dar a conocer determinados aspectos de estudio y unificar criterios, se describen a continuación algunos elementos esenciales empleados en el cotejo de firmas y manuscritos:
Factores en el análisis de firma y escritura
a. Fisonomía global
Es la impresión de conjunto que proyecta la firma o escritura. Comprende la representación gráfica -generalmente esquemática- de letras, palabras o signos. Este factor abarca tanto la morfología externa como los rasgos que denotan la espontaneidad del trazo en su primera observación.
b. Ritmo escritural
El ritmo es el dinamismo resultante del equilibrio entre los movimientos de extensión y contracción durante el acto de escribir. Comprende los siguientes indicadores:
b.1- Velocidad: es el grado de rapidez con que se ejecutan los trazos sobre el soporte. Una velocidad elevada suele asociarse a la espontaneidad y a una menor atención a la forma, por tanto, es un indicio de autenticidad. Mientras que las velocidades lentas o "dibujadas" pueden ser indicativas de imitación o falta de destreza.
b.2- Presión: Se define como la fuerza que el ejecutor ejerce con el útil escritor sobre el sustrato. Esta acción se manifiesta físicamente en la profundidad del surco (bajorrelieve) y en el contraste entre plenos (trazos gruesos descendentes) y perfiles (trazos finos ascendentes).
Observación técnica sobre la presión: resulta imperativo señalar una limitación metodológica: la presión no puede cuantificarse en unidades de medida absolutas (como kilogramos o libras por centímetro cuadrado) en el análisis ex post facto. Dado que el perito no cuenta con instrumentos que registren la energía dinámica aplicada en el momento exacto de la confección del documento dubitado, su evaluación es relativa y comparativa. El análisis se limita a determinar la persistencia, la gradación y la variabilidad de la presión mediante el estudio de los relieves y la carga de tinta, sin pretender una medición física exacta de la fuerza ejercida.
c. Recorrido de las líneas (direccionalidad y trayectoria)
Este factor comprende los cambios de dirección y el sentido de los movimientos ejecutados por el titular al confeccionar su firma o escritura. Es un aspecto mayoritariamente inconsciente y automatizado, derivado de la internalización de un modelo psicofisiológico. Su ejecución mecánica es lo que dota a la firma de fluidez y personalismo.
Por el contrario, el falsario, al intentar reproducir estos movimientos, debe recurrir a la imitación servil o de memoria. Este proceso cognitivo interrumpe la fluidez natural, introduciendo necesariamente discrepancias respecto a la firma indubitada. Dichas variaciones se manifiestan técnicamente mediante:
Detenciones anómalas: paradas en lugares injustificados por el diseño de la letra en escrituras o firmas u ornamentos que contienen las signaturas.
Soluciones de continuidad (cortes): rupturas en trazos que deberían ser continuos.
Retomas o reenganches: reinicios del trazo en áreas donde se produjo la vacilación del movimiento.
d. Relación con el plano base o línea de pauta
Este factor analiza el comportamiento del grafismo respecto a la línea de base preimpresa en el soporte. Se trata de un hábito espacial inconsciente, donde el titular manifiesta una tendencia constante a situar su firma o escritura en una posición específica: adherida a la pauta (tangente), sobrealzada (flotante) o por debajo de ella (secante).
Al ser un rasgo de naturaleza automática, el falsario generalmente fracasa en su reproducción por dos motivos:
Falta de casuística: al carecer de un número suficiente de muestras indubitadas (patrones), no logra identificar la constante de ubicación del titular.
Conflicto atencional: el falsificador prioriza la morfología del trazo (el "dibujo" de la firma), descuidando la relación geométrica y de distancia respecto al plano base, lo que genera discrepancias detectables en el cotejo técnico.
e. Diseño de la caja caligráfica y dirección de ésta
La caja caligráfica es el espacio delimitado por dos líneas horizontales imaginarias (tangentes superiores e inferiores) que encuadran el cuerpo central de las letras cortas y los óvalos de las letras mayúsculas o con astiles. Las letras de referencia para este análisis son aquellas que no poseen crestas ni pies, tales como la "a", "e", "o", "m" o "n".
La trayectoria que describe esta caja a lo largo del renglón se denomina línea de dirección, la cual revela la orientación espacial del escribiente. Esta puede presentarse de las siguientes formas:
Rectilínea: mantiene una horizontalidad constante.
Ascendente o descendente: presenta una inclinación hacia el margen superior o inferior.
Cóncava o convexa: curvatura con arco hacia abajo o hacia arriba, respectivamente.
Ondulada o serpentina: fluctuaciones sinuosas durante el desarrollo de la palabra o frase.
Este factor está íntimamente ligado al plano base, ya que la caja caligráfica puede interactuar con la línea de pauta impresa de forma secante, tangente o flotante.
En tanto, la dirección de la caja caligráfica puede ser recta, ascendente o descendente.
f. Relación de proporcionalidad
Este factor analiza la relación de tamaño existente entre el cuerpo central de la escritura y sus trazos sobresalientes (ascendentes y descendentes).
Cuerpo central (letras cortas): Son aquellas que se mantienen dentro de la caja caligráfica, como la "a", "c", "e", "m", "n", "o", "u", entre otras.
Hampas (sobresalientes altas): Trazos que se proyectan hacia el margen superior, presentes en letras como la "b", "d", "h", "k", "l" y "t".
Jambas (sobresalientes bajas): Trazos que se proyectan hacia el margen inferior, presentes en letras como la "g", "j", "p", "q", "y" y "z".
Letra mixta: El caso de la "f", que posee hampa y jamba simultáneamente.
El perito determina cuántas veces el módulo del cuerpo central está contenido en las hampas o jambas. Esta relación métrica se expresa mediante razones (ejemplos: 2:1, 3:1), donde la primera cifra corresponde a la altura del trazo sobresaliente y la segunda a la altura del cuerpo central. Un cambio significativo en estas proporciones suele ser un indicador de falta de espontaneidad o de una falsificación por disfraz gráfico.
g. Irradiación o expansión gráfica (ocupación espacial)
Este factor analiza la capacidad de expansión del grafismo en el plano, evaluando la magnitud de los trazos tanto en su eje vertical (altura de hampas y jambas) como en su eje horizontal (extensión longitudinal). Es un hábito inconsciente y automatizado que refleja la proporción de espacio que el titular requiere para proyectar su firma o escritura.
El falsificador suele errar en este aspecto debido a dos factores críticos:
Limitación de la muestra: al no disponer de un espectro suficiente de especímenes indubitados, desconoce el rango de variabilidad y la "zona de confort" espacial del titular.
Atención morfológica: el esfuerzo cognitivo por replicar la forma de las letras (imitación servil) suele comprimir o alterar la expansión natural del trazo, resultando en una firma que carece de la soltura y la proporcionalidad métrica de la autógrafa original.
h. Morfología de los puntos de ataque y remate
Este factor analiza las características de inicio (ataque) y finalización (remate) de los trazos. Al ser elementos producidos por la inercia gráfica y el contacto inicial o despegue del útil sobre el soporte, suelen ser inconscientes y, en muchos casos, imperceptibles sin el auxilio de instrumental óptico (lupas estereoscópicas o video espectro comparador).
El perito debe observar la dinámica de estos puntos para identificar hábitos motores específicos. Entre las configuraciones más frecuentes se encuentran:
Punta acerada: El trazo comienza o termina con un movimiento rápido y presión decreciente, afinándose gradualmente.
En maza: El inicio o final presenta una acumulación de tinta y mayor presión, resultando en un extremo redondeado y grueso.
Arpón o gancho: Movimiento inicial o final en sentido contrario a la dirección principal del trazo, formando una pequeña angulación o curva cerrada.
Apoyado o contundente: El útil inscriptor se posa firmemente antes de iniciar el desplazamiento, dejando una impronta marcada.
i. Enlaces o continuidad (grado de cohesión)
Este factor analiza los nexos o uniones entre los diversos signos, grafías o componentes que integran una firma o manuscrito. La cohesión depende directamente del hábito motor y la destreza gráfica del ejecutante, y se clasifica según la frecuencia de sus enlaces:
Escritura ligada: cuando el útil escritor se mantiene en contacto con el soporte de forma continua, uniendo todos los caracteres de una palabra o los elementos de la firma.
Escritura agrupada: el texto se fragmenta de manera rítmica, uniendo letras por sílabas o bloques lógicos.
Escritura desligada (yuxtapuesta): cada componente, letra o rasgo se ejecuta de forma independiente, existiendo soluciones de continuidad (levantamientos del útil) entre ellos.
Además de la frecuencia, el análisis pericial debe identificar el punto de enganche y la morfología del enlace (curvo, anguloso o filiforme). Estos rasgos son altamente individualizadores y difíciles de reproducir por un falsario, quien suele cometer errores en la ubicación exacta de las retomas o en la dirección de los trazos de unión.
j. Momentos gráficos
Los momentos gráficos se definen como cada una de las fases de escritura continúa comprendidas entre el contacto inicial del útil escritor con el soporte y su posterior levantamiento. Este factor cuantifica la fragmentación del grafismo y revela el grado de automatismo del escribiente.
Se trata de un hábito psicofisiológico altamente estable: cada individuo tiende a mantener una constante en el número de veces que interrumpe la presión sobre el papel para confeccionar su firma o manuscrito. El análisis pericial no solo se centra en la cantidad de estos momentos, sino también en los lugares específicos donde se producen las soluciones de continuidad (cortes), los cuales deben coincidir entre la muestra cuestionada y los patrones indubitados para determinar la autenticidad.
k. Inclinación de los ejes axiales
Este factor analiza la desviación de los ejes longitudinales de las letras (hampas, jambas y óvalos) respecto a la perpendicular de la línea de base. La inclinación revela la orientación predominante de los trazos ascendentes y descendentes, clasificándose de la siguiente manera:
Vertical o recta: los ejes axiales se mantienen próximos a los 90° (perpendiculares a la línea de base).
Dextrógira (inclinada a la derecha): los ejes presentan una inclinación hacia el margen derecho.
Sinistrógira (inclinada a la izquierda): la proyección de los ejes se orienta hacia el margen izquierdo.
Mixta: existe una alternancia de inclinaciones dentro de una misma firma o texto.
En el análisis forense avanzado, esta inclinación puede cuantificarse mediante el uso de transportadores de ángulos o software de medición pericial, estableciendo el grado promedio de desviación y su rango de variabilidad, factores que son sumamente difíciles de alterar de forma constante en un intento de falsificación o disfraz gráfico.
l. Dibujo particular de grafismos o gestos tipo (idiotismos gráficos)
Este factor tiene como objetivo identificar el diseño particular y personalísimo que cada individuo imprime en los componentes de su escritura. Se refiere a aquellas características morfológicas únicas -conocidas técnicamente como idiotismos gráficos o gestos tipo- que se apartan del modelo caligráfico convencional para convertirse en una impronta de identidad.
Estos rasgos son automatismos inconscientes que el titular repite de forma constante, tales como formas específicas de ojales, quiebres angulares, remates ornamentales o simplificaciones estructurales en letras y números. Debido a su naturaleza micrográfica y su origen neurofisiológico, los idiotismos gráficos son prácticamente imposibles de imitar o de omitir voluntariamente sin alterar la espontaneidad del trazo, lo que permite al perito distinguir con certeza al autor de una firma o manuscrito.
La presente enumeración de factores no tiene carácter taxativo. Diversos autores han profundizan en los elementos citados, aportando análisis exhaustivos sobre la materia; destacan en la doctrina documentológica Del Picchia (Celso y José), Silveyra y Zajaczkowski, a los que debe sumarse el aporte técnico de Marie-Jeanne Sedeyn en su obra “Introducción a la investigación objetiva de los manuscritos”.
4. Metodología de cotejo y requisitos del material indubitado
El análisis pericial debe ejecutarse de forma sistemática, partiendo de los aspectos generales hacia los particulares, hasta alcanzar el detalle de los idiotismos gráficos. Una vez examinada la pieza dubitada, se procede de igual forma con el material indubitado. Posteriormente, mediante el cotejo técnico y el auxilio de instrumental óptico (lupas estereoscópicas, microscopía digital) y fuentes de iluminación, tales como: IR, UV, luz rasante; el perito determinará las correspondencias o divergencias que fundamentarán su conclusión.
Respecto a la idoneidad de las muestras de comparación, los tratadistas Celso y José del Picchia establecen que los patrones gráficos deben cumplir con cuatro requisitos fundamentales:
Autenticidad: los ejemplares deben ser de origen cierto. Se distinguen aquellos con presunción legal de autenticidad (documentos públicos ante jueces, notarios o funcionarios competentes) y la autenticidad ex-officio, que corresponde a las muestras caligráficas (cuerpos de escritura) obtenidas directamente por el perito, quien da fe de la identidad del ejecutante.
Adecuación: los patrones deben ser producidos en condiciones análogas a la pieza cuestionada. Esto implica considerar la similitud en el útil escritor (bolígrafo, pluma, rotulador), la naturaleza del soporte (papel, cartón, tela, etcétera) y el espacio gráfico (formularios, cheques o papel con línea o sin ésta).
Contemporaneidad: las muestras deben ser cronológicamente cercanas a la fecha del documento objetado. Debido a la evolución o involución natural de la grafía, este requisito no se limita al mismo día, sino que abarca un rango temporal razonable, tanto anterior como posterior a la pieza en estudio.
Cantidad: los patrones deben ser lo suficientemente numerosos para permitir al experto establecer la variabilidad del hábito gráfico del autor. La suficiencia numérica es relativa: si la muestra dubitada es extensa, el material genuino puede ser menor; por el contrario, ante una sola firma cuestionada, se requiere un mayor volumen de material indubitado para garantizar un cotejo sólido.
5. Conclusión: hacia la objetividad en el análisis forense del grafismo
A la luz de lo expuesto, se colige que el examen pericial de firmas y escrituras ha trascendido la mera observación empírica para consolidarse como una disciplina científico-técnica de rigor indiscutible. La transición terminológica hacia conceptos como grafoscopía o scopometría no es un mero formalismo, sino el reflejo del trabajo realizado durante años para lograr una evolución metodológica que priorice el análisis físico, mensurable y contrastable por sobre la interpretación subjetiva.
La determinación de la autenticidad o falsedad no reside en la similitud morfológica -fácilmente replicable por un falsario- sino en la identificación de aquellos hábitos dinámicos e inconscientes que conforman el complejo neurofisiológico del escribiente. Como se ha analizado, factores como el ritmo escritural, la presión relativa, la secuencia de los momentos gráficos y los idiotismos, constituyen una especie de "huella digital" del pensamiento motor que resulta prácticamente inalterable de forma voluntaria.
Finalmente, es imperativo que tanto el perito como los operadores jurídicos reconozcan que la fiabilidad de un dictamen depende de la observancia de los requisitos del material indubitado: autenticidad, adecuación, contemporaneidad y cantidad. Solo a través de un cotejo sistemático y el uso de luces, instrumental óptico y equipos adecuados, es posible transformar la evidencia física en una prueba pericial con certeza científica, garantizando así que la disciplina cumpla su función última como auxiliar indispensable de la justicia en el descubrimiento de la verdad.
Referencias
[1].- Del Picchia, José y Celso; Tratado de Documentoscopia (La falsedad documental), Ed. La Rocca, 1993; pág. 97.
[2].- Del Val Latierro, Félix; Grafocrítica, Ed. Tecnos, 1963.
[3].- Silveyra, Jorge Omar; Investigación científica del delito 2 – Peritajes scopométricos, Ed. La Rocca 2005; pág. 33 y 34.
[4].- Del Picchia, José y Celso; Ob. cit., pág. 98 a 102.
[5].- Zajaczkowski, Raúl Enrique; Manuel de Criminalística, Ed. Ciudad Argentina, 1998; pág. 69.
Jorge Muñoz Neira
Perito Documental
Perito Calígrafo y Documental de la nóminas de las Ilustrísimas Cortes de Apelaciones de Santiago, San Miguel, Valparaíso, Rancagua y Talca.





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